miércoles, octubre 26, 2005

El destino
Alguien con este sesgo sólo puede ver el destino como el producto de la interacción de las decisiones de personas y de elementos de naturaleza casual. Ese cúmulo de ocurrencias imposibles que te llevan a esa situación no es más que la materialización de una vector aleatorio. Y si nos parece que era imposible que aquello pasase es que desconocíamos algún detalle. Uno puede maldecir el destino hoy, porque la tirada del dado le haya sido esquiva. Pero esa variable, la que rige el proceso que genera lo que aparece, la define uno mismo mediante sus acciones. La ley de los grandes números nos invita a la valentía. Si hacemos lo que tenemos que hacer, la mala suerte es evanescente. Así que tengo la impresión de que habría que decidirse de una buena vez. Sí, es exactamente eso que estás pensando: me parece que ha llegado el momento de saltar, de cambiar el destino. Tú eres la causa de tu buena suerte. Y con esto comienzo la respuesta a la pregunta que te lleva rondando últimamente.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola perr@s-blogger@s.

Esto de los blogs me parece una chorrada. Con este mensaje, a falta de

que sea censurado, pretendo reducir el nivel cultural de los contenidos

del blog de Sergio.

Una vez, me monté un blog, pero me faltaron ideas para llenarlo y me

dediqué a otra cosa. Me pregunto: ¿por que? La respuesta es fácil:

porque no me hacía falta en ese momento. Es como el Sodoku: es un

coñazo. Si algún día me engancho, supongo que algo muy raro y malo estará sucediendo en mi cerebro. Me parecen mucho más interesantes los

crucigramas: por lo menos, aprendes palabras y nombres de pueblo que

sabes que nadie utiliza. Los números del 1 al 9 ya me los enseñaron en

el colegio, joder. Además, tienen una solución única! Eso de la

unicidad me molesta bastante. Sería más entretenido que pudiera no

haberla, en cuyo caso el aburridillo de turno se tendría que dar cuenta

pasadas varias horas con el jueguecito. Eso sí que sería dejarse

arrastrar por el río de la ley de los grandes números: -
-"Hola, voy a hacer un Sodoku" -dice el funcionario.
-"Suerte, a ver si tiene solución esta vez".

Creo que jugar al Sodoku es peor que hacer punto. Aquí ni puedes

utilizar la solución como tapete ni como babero. Incluso, creo que es

más divertido rellenar cuadernillos Rubio, los de toda la vida, que te

recuerdan que no eres tan tonto como pensabas.

Un gran problema del Sodoku, es que tras varias horas probando con los

dichosos numeritos, al final, no puedes contemplar la trayectoria de

tus esfuerzos, com osucede con los famosos y divertidísimos laberintos

de toda la vida. Sólamente acabaremos con un tablerito con números que

es muy fácil de verificar: Esta es la clase de complejidad NP, que

todos conocemos, y que nos induce a pensar si no hemos estado perdiendo

neuronas innecesariamente: "si la solución era tan sencilla, ¿como

narices he estado tanto tiempo?"

Lo de la ley de los grandes números es muy bonito, pero yo nunca la he

visto manifestándose en muchas personas, a pesar de sus consantes

esfuerzos. ¿Acaso hay que desestimar otras fuerzas ocultas, como las

derivadas del "mal de ojo", que no podemos controlar, o el vecino

coñazo que te ha tocado a tí PARA TODA LA VIDA?: Sabemos que hay

vectores muy determinísticos que interactúan contra o en favor de

nosotros.
Además, sabemos que la teoría de probabilidad está muy bien para el que

aun es un mero observador, pero cuando tú eres una observación, puedes

estar bien jodido.

Creo que en vez de concentrarse en que las cosas salgan bien

(direccionar el vector), es mejor dejar una puerta abierta a la buena

suerte y disfrutar de las otras dimensiones. No creo que así acabemos

más jodidos que antes.

En fin, si no nos salen los papers, disfrutemos aprendiendo de otros,

leamos por el simple placer de aprender, dejemos de lado los plazos y

objetivos, salgamos, hablemos y...dejemos a la Naturaleza

jugar. Yo mismo, pongo en duda mi autoridad moral para dar consejos,

pero es gratis!!!

¿Se puede saludar? Saludo a todos mis amiguetes de la Autónoma de

Barcelona y a mis padres, y a todos los bloggers del mundo, que me caen

muy bien tooos. También a mi peña de amiguetes del pueblo, que este fin

de semana nos cogeremos un cebollón del carajo.
Al tonto ese de abajo del todo, al que no le gusta el blog de Sergio,

le recomendaría que se operase el pene.

Amor,

Cori

8:08 a. m.  

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